19.5.05

Enfermedad de cama

Un mordisco fuera de la zona reglamentaría desencadenó toda la tragedia. Los malentendidos no caducan después de un fin de semana de transición. Perder una pelea injusta, encajar un golpe bajo que no está a la altura y no entender el idioma de tu confidente hace perder toda esperanza.
Que miserable es la sonrisa del enemigo.

El juez tiene mucha cara pero la tapa con una respetable barba gris.
El hombre manda y no cree necesaria una puta mampara que taparía y protegería a la victima, una niña de nueve años, que tiene que testificar con detalle i credibilidad como la violaba su profesor de karate.
El juez es un hombre sabio que tiene pelos en la cara y un trato de honorable. El monstruo ha llorado al ver a las otras alumnas agraciadas de su clase. Hacía tanto tiempo que no las veía; añoranza de una sola dirección. Las lágrimas mojan, oxidan la ternura del tirano.

¿Se puede hacer algo bueno con el oxido?

Andar sin mapa no equivale a estar siempre perdido. Se puede preguntar al tercero que pase (descarta a los dos primeros por si son malas personas)



Dos ositos de peluche tienen la capacidad de hablar:

- Caspita que fastidio, mi amigo Bartolu está enfermito y no puede venir a jugar conmigo con la pelota de goma. Qué vida más cruda.

- Pero serás mameluco!!! El putu Bartolu se está tocando los cojones debajo de las sábanas y tú hablas de la injusticia del mundo? Para que lo sepas en estos momentos hay gente inocente que está recluida dentro de una puta prisión turca. Metida en una celda de reducidas dimensiones con veinte reclusos más que apenas caben y con un asqueroso lavabo para compartir. Bartolu está en el jodido paraíso contrastado con según qué parámetros.

- Carambas!!

- Sí, y no me hagas hablar de los niños pequeños, explotados por las grandes multinacionales occidentales y que después hacen unos spots publicitarios fascinadamente alegres y musicales completamente alienados con la realidad sociopolítica mundial.

- Válgame Dios!

- Sí, el Dios que se caga en las jubiladas con pocos recursos que se dejan engañar por los telepredicadores demagogos que se construyen una piscina de tamaño olímpico porque se ríen de los paraolimpicos.

- Bartolu cabrón, la próxima vez que me venga con el cuento de "huy, que me encuentro mal, me parece que tengo unas decimitas" le pondré el termómetro POR EL CULO.

- ¿Por el culo? Bueno, por el culo ya me lo he puesto yo antes de dárselo para que se lo pusiera en la boca.

- Yupi, súper guay, bien hecho, el mundo es una mierda y los putus bartolus se piensan que permanecerán impunes detrás de una mampara extrajudicial.


...pero de hecho, un enemigo declarado nunca te podrá traicionar, no tiene el paswor amable de la confianza.

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